Apertura del corazón

En nuestra aventura de despertar y ampliar la Conciencia, uno de los grandes hitos es la apertura del corazón. Las barreras que nos hemos autoimpuesto por pura supervivencia necesariamente se disuelven, abriéndonos a una manera de percibir la realidad más directa. Sin tantos filtros, la vida aparece ante nosotros con todo su esplendor.

 

El desbloqueo de nuestro corazón conlleva una gran alegría y también una profunda tristeza. La tristeza y la alegría son las respuestas del corazón ante la transformación. Es inevitable. Nuestro corazón está contento porque ama, pero también está triste porque ve el sufrimiento y la dificultad de los seres humanos para ser auténticos y verdaderos. Nos damos cuenta de que hay una fuerte anestesia. Aunque dentro de cada uno de nosotros existe una fuerza, una necesidad de liberarnos, que no necesariamente se percibe y mucho menos se realiza. Nosotros también hemos estado largo tiempo atrapados, y sólo cuando nos hemos atrevido a abrirnos nos hemos percatado de ello. Sentimos el impulso de ayudar a que el cambio se produzca en los demás, pero pronto entendemos que lo único que podemos hacer es alimentar y reflejar la dignidad y el coraje de cada persona con las que nos relacionamos. Nadie puede hacer el camino de nadie.

 

Esta tristeza no tiene que ver con la depresión o la autoindulgencia. Es producto de la certeza profunda que todo es cambio a nuestro alrededor. Sentir que no podemos aferrarnos a nuestras vidas o que no podemos conseguir todo lo que anhelamos produce dolor. Evitar la frescura y el cambio también es doloroso en sí mismo.

 

Es así. Tenemos que hacernos amigos de la tristeza. La alegría la aceptamos con normalidad, la invocamos en nuestra vida. Actualmente la mayoría de las enseñanzas espirituales y de los sistemas terapéuticos están orientados a encontrar la alegría, el amor, la sabiduría, la felicidad y todas las demás cosas maravillosas; tanto es así que parece nuestro derecho. No está de más percibir el vacío de nuestras vidas, la enorme confusión social que nos rodea y el sufrimiento de nuestros seres queridos y del resto de la humanidad.

La alegría y la tristeza son síntomas de estar abierto. La alegría nos eleva, nos hace tocar el cielo. La tristeza nos hace sentir que estamos en la tierra, unidos a todos los demás seres.

 

Alegría-tristeza es el auténtico sentimiento del corazón humano.

 

Feliz día