¿Tienes algún conflicto recurrente?

¿Quién está libre de conflictos? ¿Quién no tiene un recurrente problema de relación, laboral, de salud, de vacío existencial? ¿Quién puede decir que sus conflictos son puntuales y que se solucionan con relativa facilidad? Más bien, por el contrario, se enquistan en nuestra realidad y no hay manera de sacarlos, o reaparecen periódicamente en una espiral continua.

¿Cómo abordarlos? ¿Tenemos que acomodarnos a ellos como si fuesen una condición necesaria de la vida?

Desde nuestra experiencia, no tienes que resignarte a llevar esa pesada carga. Para ello, te proponemos un viaje que tiene cuatro pasos significativos.

  • Una primera fase de expansión de conciencia. Es decir, mirar nuestra realidad desde diferentes puntos de vista. Salir de nuestra visión pequeña y reduccionista, y abrirnos a ver la realidad tal cual es desde todos los enfoques posibles. Ser capaces de aceptar distintos puntos de vista, y abrirnos a otras percepciones que nos permitan ver la salida de nuestro particular laberinto.

 

  • No basta sólo con ver, en una segunda etapa necesitamos empoderamiento personal. Además de ver soluciones, hemos de ponerlas en práctica para superar la inercia autodestructiva que sucede cuando entramos en bucle. Para ello, precisamos la fuerza y determinación suficientes para salir de la inercia en la que estamos pres@s, y encontrar en nosotros, apoyados por el grupo, los recursos para avanzar en el camino de nuestra liberación.

 

  • Encontrar el sentido del conflicto. Desde una perspectiva más amplia, el conflicto no es más que la señal que nos indica el curso de nuestra vida. Detrás de cada uno de nuestros conflictos interiores, hay una llamada a dar un salto en nuestra evolución personal y por tanto, colectiva. Todos traemos de serie una necesidad de transcendencia y de búsqueda de sentido a lo que somos.

 

  • Materialización en la práctica de lo soñado, planeado, sentido en acciones concretas. Sin bajar a tierra todos nuestros sueños y anhelos, sin crear un ambiente en el que todos ellos sean posibles, no nos sentimos plenos. Contactando con nuestra innata creatividad buscamos y conseguimos desarrollar otras formas de comunicación con nosotros mismos y nuestro entorno. Es el tiempo de realizar nuestro propósito.

 

Sin duda, tras este ciclo aparecerán conflictos más profundos. Nos prepararemos entonces para comenzar de nuevo con estos cuatro pasos fundamentales. Una y otra vez, vamos profundizando en lo que somos. Cada vez que damos un giro completo estamos más cerca de nuestra esencia.

Contamos con poderosos aliados en esta aventura: la meditación (Vipassana y Zen), terapia sistémica, desbloqueo psicosomático, abordaje del inconsciente, bioenergética, movimientos del alma, respiración catártica e integrativa, trabajo de reconocimiento y aceptación emocional, entre otros. Y por supuesto, el potente apoyo de una comunidad que te sostiene y anima a dar el siguiente paso.

¿Te sumas a este viaje?

Gendo