Vida y emoción

La vida, esa perfecta maravilla que el ser humano trata de cartografiar, lleva pulsando más de tres mil millones de años.

Y ya en los primeros organismos unicelulares existía la semilla de nuestro actual mundo emocional. Tomemos una bacteria como ejemplo.

Una función básica en la vida es la homeostasis, el equilibrio básico que permite la supervivencia y el desarrollo. Cuando esta situación de equilibrio se rompe, nuestra bacteria, un organismo con una UNICA célula…emite una respuesta. ¿Y qué busca? Recuperar el equilibrio.

No hemos cambiado mucho (en este aspecto) desde entonces… Siempre estamos en busca del equilibrio que implica nuestra supervivencia y bienestar, y si lo perdemos buscamos recuperarlo de nuevo (a veces a cualquier precio).

Las emociones son los sensores que nos avisan de la pérdida de equilibrio.

¿Qué sucede si dejas de escuchar estos sensores?

¿Qué ocurre si excluyes alguno de estos sensores de tu percepción?

¿Cómo te afecta castrar y negar tu mundo emocional?

¿Qué resultados te trae la descarga emocional sobre otros, sin respeto ni límite?

¿Qué te sucede que no puedes contener tu emoción y simplemente sentirla?

Quizás en esa contención firme y amorosa se encierra todo un mundo de sabiduría interna y ancestral que puede hablarte de tu propia naturaleza.

Elena Villalba